fotografía · retrato
Lo que aprendí de Avedon
En 1957 Avedon le mintió al Duque y la Duquesa de Windsor para poder retratarlos. Notas sobre el retrato, con Irving Penn del otro lado.

Casi todo lo que empiezo, se dispara con una pregunta que no sé contestar.
Cada jueves desde hace un tiempo, tengo un meet semanal con Gokostudio, un estudio de arquitectura de Barcelona con quienes colaboro. En la reunión del jueves pasado, Bettina me preguntó por un retrato de un momento triste. No por la luz ni por el encuadre, por el sentir que había detrás. Me quedé dando vueltas.
Lo que me volvió a la cabeza fue la historia de los pugs de los Windsor en la sesión de retratos que hizo Richard Avedon.
Hay fotógrafos que admiro (y sin tanto éxito he tratado de imitar). Varios. Cada uno con lo suyo. Se me vienen a la cabeza LaChapelle, por el uso del color, Raota por sus contrastes, Andy Cherniavsky por su espontaneidad, Robert Capa por su célebre frase que rezaba: "Si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es porque no estás lo suficientemente cerca". También Elliott Erwitt por sus retratos callejeros y perros. A Avedon lo cito siempre para entender qué hacía con las personas que tenía enfrente.
Charles Chaplin yéndose de Estados Unidos, Nueva York, 1952. © The Richard Avedon Foundation, vía MoMA.
Hablar mientras se dispara
Para In the American West usó una Deardorff 8x10, luz natural y un rollo de papel blanco continuo que llevaba a cada locación. Una cámara de placa te obliga a componer y enfocar sobre el vidrio esmerilado, y después meter el chasis, que tapa esa misma imagen. Una vez cargada, mirar por atrás no sirve de nada.
Izquierda: Boyd Fortin, desollador de serpientes de trece años, Sweetwater, Texas, 1979. Derecha: Ronald Fischer, apicultor, Davis, California, 1981. De In the American West. © The Richard Avedon Foundation, colección Amon Carter Museum.
Avedon convirtió esa limitación en método: se paraba al costado de la cámara, no detrás, y disparaba con cable mientras sostenía la mirada del otro y le hablaba. Todo lo mecánico va resuelto antes, para que el momento sea momento. En su lectura de superficies, miraba un cuello, una mandíbula apretada, unas manos, y armaba con eso una opinión. Sus retratos son afirmaciones sobre alguien. Por eso incomodan, y por eso lo acusaron toda la vida de crueldad.
Ezra Pound, poeta, 1958. © The Richard Avedon Foundation, vía MoMA.
1957, Nueva York. Le encargan retratar al Duque y la Duquesa de Windsor, que eran Eduardo VIII y Wallis Simpson. Dos personas con décadas de oficio en salir bien en cámara, con sonrisas ensayadas antes de posar. La Duquesa era fanática de los pugs desde siempre, y Avedon lo sabía. Les contó que el taxi en el que había venido acababa de atropellar a un perro. Era mentira. Los Windsor se descompusieron de espanto y él disparó. La foto fue un escándalo internacional y los monárquicos británicos la odiaron. Avedon defendió la maniobra diciendo que sus fotos mostraban cómo era la gente en realidad. Su procedimiento tramposo funcionó. Ante una persona entrenada para posar, el fotógrafo educado se va con una foto de la pose.
El sentir atrás de esa foto no es el de Avedon: es el que él fue a buscar. Eligió qué iba a sentir esa pareja en el momento exacto del disparo. Eso es dirigir. Que haya elegido el espanto, y que haya mentido para conseguirlo, es otra discusión.
Marilyn Monroe, Nueva York, 1957. La sesión había terminado. Avedon no guardó la cámara. © The Richard Avedon Foundation, vía MoMA.
Saber algo del otro antes de empezar, o hacer alguna pregunta que salga del libreto, es tan importante como tener el equipo preparado y la luz en su lugar.
Penn, el otro camino
Avedon no se entiende del todo sin Irving Penn. Fueron contemporáneos, hicieron el mismo trabajo para las mismas revistas y llegaron a resultados opuestos partiendo del mismo problema.
El problema es este: una vez que sacaste el decorado, ¿cómo sostenés a la persona ahí? Avedon lo resolvió hablando. Penn lo resolvió con arquitectura.
Hacia 1948 Penn empezó a retratar dentro de un rincón chico armado con dos paneles de estudio juntados en ángulo. Metía adentro a Duchamp, a Capote, a Dalí, y los dejaba ahí. Decía que el encierro parecía tranquilizar a la gente, que las paredes eran algo donde apoyarse o contra qué empujar, y que limitar el movimiento del retratado lo liberaba a él de tener que sostenerlo.
Marcel Duchamp en el rincón de Penn, Nueva York, 1948. © The Irving Penn Foundation, vía Art Institute of Chicago.
Los dos me parecen justos. La diferencia está en qué te sale más natural. Si sos de los que se callan, el camino de Penn es más honesto que forzar una charla que no te sale.
El trípode
Tengo un trípode que era de Penn. Me lo regaló John Sann, que fue asistente suyo y Penn se lo dio de regalo cuando se fue. No lo tengo de adorno, lo uso.
El trípode de Penn. Foto: Daniela Silicz.
Lo que me llevo
- Resolvé lo técnico antes de que se siente la persona. El momento es para mirar, no para calcular.
- Salí de atrás de la cámara. Si podés dirigir de pie al lado, dirigí de pie al lado.
- Andá con una idea sobre el otro. Sin opinión no hay retrato.
- La sonrisa es una defensa. Casi nunca el objetivo.
- Menos escenografía. Un fondo vacío no es falta de recursos, es una decisión sobre a dónde va a mirar el que ve la toma.
- Elegí tu método. Hablar como Avedon o encerrar como Penn, ambos funcionan. Probar más cosas es la experiencia.
Entonces la respuesta corta del inicio es que el sentimiento que sugiere un retrato, lo pone el fotógrafo antes de disparar, o no lo pone nadie. Gracias por la pregunta.
Dovima con elefantes, vestido de Dior, Cirque d'Hiver, París, 1955. © The Richard Avedon Foundation, vía MoMA.
Fuentes
- The Richard Avedon Foundation, biografía y sección Magazines
- Amon Carter Museum of American Art, ficha de In the American West
- Gagosian, Ten Exhibition Prints from In the American West (2021)
- Britannica, entrada Richard Avedon
- Threepenny Review, On Avedon (la anécdota de los Windsor tal como la contaba Diane Arbus)
- The Irving Penn Foundation, biografía y galerías
- Fraenkel Gallery y Hamiltons Gallery, sobre los retratos en el rincón y Small Trades
- MoMA y Art Institute of Chicago, fichas de colección de las fotos reproducidas